Las comunidades rurales mantienen el régimen de internado
Niños de comunidades rurales estudian internados por falta de escuelas cercanas
En varias zonas rurales y fronterizas de la República Dominicana, decenas de niños y jóvenes solo pueden estudiar porque viven en internados escolares. Por ejemplo, en el Centro Vocacional San José, ubicado en un área remota de Elías Piña, los estudiantes llegan los lunes y regresan a casa los viernes. Para llegar, caminan o viajan a lomo de mulo o caballo por caminos difíciles que pueden tomar hasta cuatro horas.
Si no fuera por estos internados, muchos niños solo alcanzarían niveles básicos de educación o tendrían que dedicarse a trabajar desde pequeños. Además de aprender materias escolares, en estos centros también se les enseña hábitos de vida y convivencia, ya que en sus hogares carecen de servicios básicos como agua potable o atención médica.
Aunque en el país el sistema de internados escolares ha disminuido, sigue siendo fundamental en las comunidades más pobres y aisladas. Otros centros similares existen en San Juan de la Maguana y Jarabacoa, donde se combina la formación académica con la práctica en el campo o la preparación ambiental.
Además, algunas residencias estudiantiles en universidades y centros de formación docente mantienen el alojamiento para jóvenes de escasos recursos, quienes deben cumplir con requisitos académicos para conservar su lugar. Estos internados contribuyen a que estudiantes de zonas alejadas puedan continuar sus estudios y mejorar sus oportunidades de vida.

