Bañarse con bandera roja
En la playa de Liencres siempre hay olas. Es una larga flecha de arena que termina en punta, justo donde se unen el río Pas y su agua dulce con el Cantábrico más rabioso. Todas las fuerzas confluyen en esta playa, e incluso los días que ondea la bandera verde, el mantel del mar tiene ondulaciones. Cuando pasa esto, en vez de tablas de surf y cuerpos hercúleos, lo que hay en el agua son bañistas convencionales, y por eso se ve algún que otro guantazo en la orilla, porque los bañistas convencionales no sabemos leer el mar como los surfistas, ni anticipar el ritmo de su elevación ni su cadencia, y nos quedamos quietos en esa zona donde no cubre pero tampoco puedes sumergirte, mirando cómo se acerca la ola, cómo crece más y más, hasta que cierras muy fuerte los ojos.

