Pillay dedica su Nobel de la Paz a los supervivientes de crímenes
La flamante ganadora del Nobel de la Paz, la jueza sudafricana Navi Pillay, dedicó el viernes su galardón a "los supervivientes de crímenes internacionales" en su primera comparecencia tras conocerse el premio.
"Déjenme dedicar este premio a todos los supervivientes de crímenes internacionales", dijo la jurista de 85 años desde el histórico tribunal de Nuremberg donde fueron juzgados los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
"Quizá estaba destinado que yo me encontrara en esta histórica sala de audiencias (…) cuando se hizo el anuncio y se me informó del premio", dijo Pillay.
Una carrera defendiendo los derechos humanos
La jurista, que ha dedicado su carrera a defender el derecho internacional, también denunció los ataques contra las instituciones jurídicas internacionales.
"Vivimos en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blanco de ataques políticos". "Esta degradación es particularmente visible en los ataques contra la Corte Penal Internacional", puntualizó.
El mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump pidió que todos los países que forman parte de la Corte Penal Internacional (CPI) abandonen la institución a la que acusó de estar "fuera de control".
"Estados Unidos se opone igualmente a esta institución fuera de control que es la Corte Penal Internacional", declaró Trump desde la tribuna de la ONU. "Exhorto a todos los países miembros de la CPI a retirarse oficial e inmediatamente", añadió.
En este sentido, Pillay afirmó este viernes: "Mi mensaje a los líderes, a los dirigentes políticos, es que (…) tienen la obligación legal de proteger los derechos humanos y abstenerse de hacer la guerra".
Su carrera la ha llevado desde los tribunales sudafricanos, donde defendió a activistas contra el apartheid como Nelson Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, pasando por la Corte Penal Internacional.
Presidió la comisión encargada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de investigar las violaciones de los derechos humanos en los territorios palestinos y en Israel.
Israel rechazó categóricamente las conclusiones de la comisión, tachándolas de "distorsionadas y falsas".

