El madridismo frágil
A todos se nos adelantó la llegada del invierno cuando vimos la repetición de la entrada de Kang-in Lee sobre Fede Valverde, que fue como ver a Jaime Lannister empujar al pequeño Brandon Stark desde lo alto de una torre. Ahí poco importa ya con qué casa simpatice cada uno porque la guerra es inminente, no hay marcha atrás. Los viejos conflictos se hacen patentes y en la sala de prensa aparece Mourinho portando dos fotografías impresas a la carrera sobre un DIN A-4, demostración de poderío absoluto si tenemos en cuenta que el partido se disputaba en campo rival y en domingo, con todas las copisterías próximas al Metropolitano cerradas. “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”, decía Sherlock Holmes. Que nadie se extrañe si algún día nos enteramos de que el autobús del Real Madrid cuenta, desde esta temporada, con una potente impresora.

