La fiesta del fútbol en Arabia quiere ser solvente
Designada hace año y medio como sede del Mundial de fútbol de 2034, Arabia Saudí asegura que está preparada para cualquier desafío, por gigante que parezca, como por ejemplo el de acoger a 64 selecciones. La apuesta llega en un momento de cambio en los objetivos que persigue el Fondo de Inversión Pública (Public Investment Fund, PIF, por sus siglas en inglés) del país, que ha mudado su estrategia hacia el deporte con decisiones tan sonadas como la de dejar de respaldar el circuito LIV de golf o paralizar el proyecto de construir pistas de esquí artificiales y un complejo de lujo para acoger los Juegos Asiáticos de Invierno de 2034. No habrá desinversión en el fútbol, pero sí un nuevo lenguaje que integra conceptos como “sostenibilidad” y “control” y apunta hacia las infraestructuras como modelo de crecimiento. Algo se mueve en Arabia, singularmente en su fútbol, que desde hace un año tiene un club en su máxima categoría, el Al-Kholood, en manos de un inversor extranjero, el norteamericano Ben Harburg.

